Tenía intención de seguir adelante, se daba cuenta de que aquel final ya había llegado, las pastillas que rodaban por el suelo entre ratones le habían quitado alguna vez la ansiedad. Carlos encogió los hombros, y pensó para sí mismo: voy a dejar la medicación en manos de los animales carroñeros..... pero entre todo aquello que ensuciaba el hogar y lo enredaba, uno de aquellos animalitos lo miró con ternura y lástima, por un momento sintió que que iba a revelarle algún secreto.
La botella de ginebra rodaba hacia la puerta, el pensó que quería marchar, que aquel recipiente tenía vida propia, la calefacción no funcionaba, el enero frío aguantaba al febrero que venía, la luz estaba cortada y en su lugar unas tristes velas daban una señal tenue entre todas las facturas, también aquellas que no se podían haber abonado. Carlos de nuevo pensó en como aquello le había desbordado, y buscó al ratón para que le dijera eso que escondía, el animalito se asomó tímidamente, y le susurró lo siguiente: Carlos Carlitos camisa caga, los perros delante y los gatos detrás!!!!!
Saludos desde mi rincón
Driadea
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